Está comúnmente
demostrado que el desarrollo psicomotor forma parte del desarrollo global del
niño. Tal y como señala De lièvre y Staes la psicomotricidad es un
planteamiento global de la persona. Puede ser entendida como una función del
ser humano que sintetiza psiquismo y motricidad con el fin de permitir al
individuo adaptarse de manera flexible y armoniosa al medio que le rodea.
La psicomotricidad se
introduce en España a partir de las ideas de Wallon y Ajuriaguerra en la década
de los setenta. Actualmente, a pesar del interés despertado y del desarrollo de
formaciones específicas, la psicomotricidad no es una carrera universitaria ni
existe titulación oficial para llegar a ser psicomotricista. En la práctica la
psicomotricidad y los psicomotricistas están presentes en los ámbitos
educativos y sociosanitario.
Entre los dos y los
seis años de edad, los rasgos distintivos de la personalidad infantil emergen
rápidamente y multitud de autores coinciden en que estos primeros años tienen
una importancia decisiva para el desarrollo, de tal manera que los
conocimientos adquiridos posteriormente están ampliamente condicionados por las
operaciones psíquicas de esta primera fase de vida.
En ese desarrollo, la
psicomotricidad y el juego son herramientas de las que el niño se vale para
conocer el mundo, dominar sus impulsos sin perder iniciativa ni espontaneidad y
para desarrollar relaciones satisfactorias con los demás.
Hay autores que
piensan que los niños aprenden por el propio
empuje madurativo con momentos y situaciones organizadas, es decir, abogan por
una psicomotricidad libre donde hay una organización del tiempo y del espacio.
Otros autores piensan que es conveniente organizar de manera más sistemática y
directa estos encuentros para su maduración. Pensamos que ambas concepciones, no tienen por qué
ser contrapuestas. Habrá momentos en los que se proponga y momentos en los que
el propio niño fijará su actividad.
Hay que tener en cuenta estos aspectos clave:
- Fomentar la actividad física para que forme parte
de su vida, no solo en el momento del programa de psicomotricidad.
- Posibilitar que el alumno vivencie y exprese el
bienestar que propicia estos momentos de actividad.
- Aprovechar los momentos de juegos para que el
alumno vea cuáles son sus limitaciones y posibilidades, las acepte y valore.

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